Yo sin voz

Son las dos de la mañana. Es sábado. Me acosté con fiebre a las once. Se me fue la fiebre. Me bañé. Me acosté. Me duele la garganta. No puedo dormir. Hoy hablé demasiado. Sí, fueron muchas palabras, muchas explicaciones, muchas oraciones encadenadas y sin aire en un solo día. Es la primera vez en…