Pachi y Fidel, perfectamente opuestos para reír y emocionarse

Cuando es posible reírse sin parar de la desgracia hay dos cuestiones en las que deparar. Por un lado y desde el punto de vista de la obra, es una señal de acierto; por el otro, desde la óptica del espectador, del público, de la persona que está sentada en una butaca de una sala…